
Septiembre, mes de la patria. Sale el sol, cantan los pajaritos, florecen los árboles (y tantas cosas más que florecen!). Todo ello anuncia la llegada de las fiestas patrias o del "dieciocho", que en realidad son cuatro días enteros para festejar.
Estés donde estés, si te crees chileno, o si quieres sacarle el jugo a este dieciocho (ojo, que no es la independencia de Chile, pero eso ya a nadie le importa mucho), aquí tienes una docena de sugerencias para no dejar en el tintero.
1.
Adornar tu espacio con motivos chilenos. Desde el 1° de septiembre, ya es una buena fecha para empezar a adornar tu lugar de trabajo. ¿Qué tal guirnaldas decorativas de papel, en blanco azul y rojo? ¿O copihues o bolas en papel volantín? ¿O banderitas de nylon?
2.
Poner una bandera chilena. Sí, hay que desempolvar esa "banderita chilena, banderita tricolor". Si no la pones enarbolada en un asta blanco, al menos que sea en la ventana de tu casa. Si no lo haces, te pasan el feroz parte (multa). ¡Qué lindo es ver las calles llenas de banderas flameando al viento!
3.
Tomar chicha. Chicha de uva, de manzana, da lo mismo. No importa si es de Curacaví o no, lo que importa es que sea "güena", como dicen en el campo. ¡Ojito cun curarse! La chicha es dulce, pero también embriaga.
4.
Comer empanadas de pino. Mmm...
Empanadas de carne de vacuno con cebolla, huevo, aceitunas, pasas... Se me hace agua la boca. Si las hacen en casa, mejor que sean de horno y no fritas, y con la cebolla bien lavada en sal, para que no duela la
guata.
5.
Comer dulces chilenos.
Alfajores de maicena,
empolvados,
príncipes, y
pajaritos. Todos, en base a una masa dulce, con relleno de manjar (dulce de leche) y merengue (clara de huevo batida con azúcar). Eso sí, sin olvidarse del clásico
calzón roto, los picarones o el
mote con huesillos, que pueden hacerse fácilmente en casa.
6.
Ir a las fondas. Ramadas, fondas, da lo mismo. No importa si vas a bailar o a pasear, lo

importante es ir a "impregnarse" del espíritu dieciochero. Siempre es choro ver a un curadito menéandose al ritmo de su embriaguez (luego de haberse tomado unos cuantos vasos de chicha fuerte y picante).
7.
Ver la parada militar (o el desfile). Para quienes vimimos en regiones, están los desfiles, que se suman a la clásica parada militar del 19 de Septiembre, en el Parque O'Higgins. Si no estamos físicamente allí, podemos verla y disfrutarla por la tele. Aunque no somos un país bélico, es algo que nos enorgullece como nación.
8.
Jugar juegos típicos chilenos. Palo ensebado, rayuela, carreras de caballo, emboque, trompo, rodeo, entre otros. ¡Pura tradición criolla!
9.
Bailar cueca. Todo buen chileno debe saber bailar un buen pie de cueca. Si no sabes, prepárate. No te vayan a pillar tan mal parado como a
Ricardo Lagos Weber. El traje típico chileno no es nada si no se luce bailando.
10.
Elevar volantín. A elevar volantín quiero llegar al fin, como dice la canción de los Chancho en Piedra. Si bien no algo que se haga exclusivamente en Chile, es algo que no se puede dejar de hacer. El material, al igual que la pinta, es lo de menos. Lo realmente importante es encumbrar en un lugar seguro, alejados del tendido eléctrico, y sin hilo curado.
11.
No olvidar la carne. ¿Qué tal un rico asado al palo acompañado con un buen
pebre? ¿O unos anticuchos? ¿O un curanto? Todas las carnes deben ser acompañadas con vino tinto chileno.
12.
Mariscos para la resaca. ¿Estás con la caña? Después de haber dejado los pies en la fonda, y de haberse tomado hasta el agua del florero, nada más reponedor que un buen mariscal. Y lo mejor de todo es que los mariscos son un potente afrodisíaco.
Enlaces útiles:Gastronomía de Chile (Wikipedia)Fistas Patrias en Chile (Wikipedia)